Los Miserables: Causas para la justificación de un estado de necesidad exculpante

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Los Miserables: Causas para la justificación de un estado de necesidad exculpante

Por Camilo Contreras Checa 

Incluida dentro del Index Librorum Probitorum, traducida a más de 15 idiomas y representada en más de 40 países en cinco continentes, Los Miserables se ha convertido en una de las obras más adaptadas de nuestro tiempo. De ladrón a alcalde, Valjean es viva representación de un sujeto con capacidad de cambio que no se queda en el silencio ni el olvido. Se mantiene vigente aún hoy en nuestra realidad social y su voz se levanta frente a la realidad de pobreza y exclusión estructurales que se viven a diario en nuestro sistema penitenciario. Ha sido cuestión de tiempo para que las instituciones del derecho penal le tomen la debida importancia y se aproximen ahora al sujeto criminal atendiendo a sus circunstancias familiares, personales y socioeconómicas.

Si hablo, estoy sentenciado. Si no hablo estoy condenado. 

Víctor Hugo

ENTRADA CONTEXTUAL
Si bien el contexto penitenciario de Los miserables nos remite a una realidad penitenciaria diferente a la nuestra, aún mantiene despierto el debate de si podemos hablar de causas derivadas del contexto de un sujeto criminal que permitan exculparlo. Y es que, en el contexto del romántico Víctor Hugo, la pena es entendida como un fin en sí mismo que tenía por finalidad la represión del reo, dejando poco espacio para la reflexión sobre los factores determinantes del acto criminal. Es recién a finales del siglo XIX que la pena con finalidad preventiva se esparce por toda Europa estableciendo principios de proporcionalidad entre la pena y el castigo, de garantías procesales, de la reducción de la pena de muerte y de la supresión de las represiones corporales (López 2012: 428). De esta forma, se busca la prevención del delito identificando los factores que lo causan antes que el establecimiento de castigos con penas “correctivas”.

En Latinoamérica, el pensamiento preventivo de la pena se aúna a las corrientes ideológicas abolicionistas con rostro de derechos humanos durante todo el siglo XX. De esta forma empieza a gestarse un abordaje criminológico consistente en establecer una causalidad entre situaciones estructurales de desigualdad y la conducta criminal. Hoy las circunstancias que rodean al sujeto criminal se han convertido en materia de análisis a fin de determinar si cabe la posibilidad de encontrar algunas causas que justifiquen su proceder delictivo. Aquí esbozaremos un breve análisis sobre las posibles causas de un estado de necesidad exculpante que justifiquen el actuar del ex convicto Jean Valjean dentro de la obra musical Los miserables –teatralizada en la versión madrileña por el 25° aniversario desde su primera exposición en el Reino Unido-. Para ello, haremos referencia a tres momentos específicos de peligro inminente que atraviesa el personaje durante su proceso de reinserción social y consideraremos las circunstancias adversas de desigualdad, pobreza y exclusión social que le rodean.

Jean Valjean: “SON 20 AÑOS ENCERRADO AQUÍ: LA LEY ME ROBÓ”

Nos encontramos en el prólogo con Jean Valjean, sentenciado a cinco años de prisión por “robo”, pena luego ampliada a 20 años de trabajos forzosos por intentar darse a la fuga. En nuestro Código penal (CP en adelante), el robo al que se refiere Valjean se encuentra tipificado en el artículo 188. Sin embargo, la tipicidad objetiva de dicha figura penal no describe necesariamente el hecho delictivo, puesto que el robo implica el ejercicio de violencia o amenaza para la vida o integridad del sujeto pasivo. En este caso, la obra no nos muestra si Valjean (sujeto activo) cometió el acto delictivo mediante violencia o amenaza. Así mismo es menester recordar que en el delito de robo debe concurrir subjetivamente un animus lucrandi, es decir, la búsqueda de un beneficio patrimonial ulterior con la hogaza de pan. En este caso, no existe tal animus, puesto que la sustracción se genera con la finalidad de alimentar a un menor de edad – al sobrino de Valjean -. ¿Será posible entonces calificar la sustracción de la hogaza de pan como hurto (art. 185 del CP)? Recordemos que el bien sustraído deberá tener un valor mayor a la remuneración mínima vital (930 soles peruanos) para configurarse como hurto de acuerdo con el art. 444 de nuestro CP. Vemos que una hogaza de pan, muy improbablemente, tiene tal valor. Por tanto, estamos frente a una mera falta contra el patrimonio resultando la condena de cinco años de Valjean, al menos desde nuestra realidad jurídica, sumamente excesiva y arbitraria.

Califiquemos ahora el comportamiento de ruptura de libertad condicional en algún tipo penal. En nuestro CP, dicha ruptura adquiere la nominación penal de “evasión”, la cual se sanciona con pena privativa de libertad no mayor de cuatro años y presume el ejercicio de violencia o amenaza (art. 413 del Código penal). No obstante ¿qué ocurre en aquellos casos en los que la evasión se da sin ejercicio de amenaza ni violencia? Nuestro legislador ha tipificado el delito de favorecimiento de la fuga para tales situaciones (art. 414 del CP). Esto quiere decir que el legislador ha asumido que una evasión con astucia implica necesariamente la asistencia de un funcionario que favorezca la fuga. Sin embargo, sabemos de nuestra realidad penitenciaria que ese no siempre es el caso (veamos la construcción de túneles carcelarios para escapar de un penal). Así pues, al menos desde un análisis literal de nuestro CP, encontramos un vacío normativo para regular la conducta de evasión con astucia (conducta en la que incurre Valjean).

En suma, podemos concluir que Valjean, adelantándose a los anaqueles de nuestra época y de nuestro Código Penal sustenta su defensa con eficacia al señalar que la ley le robó. Esto porque la ampliación de plazo por una evasión no tipificada no genera antijuridicidad en su comportamiento en virtud del principio de legalidad establecido en el art. II del Título Preliminar del CP. También porque la pena de 5 años que se le ha impuesto por sustraer una hogaza de pan es excesiva, así como la ampliación de plazo por intentos de evasión es arbitraria (esto último asumiendo, claro, que ninguna de tales evasiones se ejecutó con violencia o amenaza). Ahora analicemos las posibles causas justificantes que podrían colocar al personaje en un estado de necesidad exculpante.

Trabajadoras de fábrica: “SIN DINERO NI PENSIÓN, SOLO PIENSAS ROBAR A QUIEN PUEDAS, TE CONVIERTES EN LADRÓN O TE COMES UN PLATO DE PIEDRAS”

Ciertamente la figura de estado de necesidad exculpante consiste en que el sujeto activo, frente a un peligro actual y no evitable de otro modo que implique una amenaza contra su vida, su integridad corporal o su libertad, realiza un acto antijurídico para alejar ese peligro inminente de sí mismo o de una persona con quien tiene estrecha vinculación (art. 20 inc. 5 del CP). En el caso concreto, Valjean, se encuentra ante dos situaciones que se aprecian como de peligro. La primera es el posible daño a generarse contra la integridad corporal de su sobrino en caso no encuentre alimento alguno que sacie su hombre; esto le lleva a sustraer una hogaza de pan para luego ser procesado por tal cometido. La segunda es el rechazo social del que seguirá siendo objeto si no decide romper con su libertad condicional [alejándose del contexto sociolaboral en el que se encuentra y rompiendo el distintivo amarillo que porta para indicar su situación de ex convicto]. ¿Es posible argumentar que Valjean se encontraba en un estado de necesidad exculpante en ambas situaciones?

Para responder, debemos señalar que el estado de necesidad exculpante requiere tres condiciones para ser valorado como fundado: a) que no se haya podido exigir al sujeto activo del delito la aceptación o el soporte el peligro a.1) por razón de causar tal peligro, o a.2) por estar obligado a aceptarlo o soportarlo por una relación jurídica particular, b) que el peligro sea inminente y que no haya podido ser evitado de otro modo y, finalmente, c) que la gravedad de la respuesta sea proporcional a la magnitud del peligro (Ugaz 2009: 112). Lamentablemente la obra no nos muestra las circunstancias que rodean a la falta cometida (la obra empieza con Valjean en la cárcel). Por tanto no es posible si quiera realizar algún análisis respecto al peligro contra la integridad corporal de su sobrino al no proveerle de alimentos.

Por otro lado, en cuanto a la situación de evasión del personaje, sí hay mayor exposición. El personaje es rechazado socialmente por portar el papel amarillo que indica su estado de libertad condicional. Dicho distintivo no le permite desenvolver su personalidad con libertad, pues su contexto lo rechaza socialmente. De la misma forma, vemos que, a medida que Valjean va desenvolviéndose en el medio laboral, es víctima de un trato desigual en cuanto la remuneración que percibe por razón de sus antecedentes penales. Así, se atenta contra su libertad de trabajo. Es en virtud de tales razones que es posible señalar que no hay otra forma de evitar el peligro inminente contra sus libertades más que buscando un nuevo lugar de trabajo y escapando hacia un nuevo contexto social (no pudo exigírsele que actúe de otro modo). El problema yace cuando analizamos quién causó tal peligro.

Si analizamos el caso desde la teoría de la causa natural, deberemos buscar si hay una causa inmediata generadora del peligro que corren sus libertades de trabajo y de desenvolvimiento. En escena, observamos que la causa inmediata sería el portar una insignia amarilla que señala su situación de ex convicto (esa insignia genera la trasgresión de sus libertades de desenvolvimiento y de trabajo). Sin embargo el peligro inminente generado contra sus libertades por portar dicha insignia debe ser soportada por él mismo, puesto que está vinculado a su sistema carcelario mediante una relación jurídica particular de libertad condicional. Por tanto, desde este extremo del análisis, no es posible señalar que Valjean se encuentra en un estado de necesidad exculpante, puesto que no se cumple la primera condición del mismo.

Pobres de París: “PIEDAD Y HACED ALGUNA BUENA ACCIÓN. PIEDAD, PIEDAD, PEDIMOS COMPASIÓN”

Ahora analizaremos si cabe encontrar una causa que justifique el estado de necesidad exculpante a partir de lo representado en una de las escenas más climáticas del primer acto de la obra: la confrontación entre antagonista y protagonista en torno al deber de tutela de una menor de edad.

DIÁLOGO CONFRONTACIONAL POSTERIOR A LA MUERTE DE FANTINE
Valjean Javert
Hay un deber que prometí cumplir ¿Cambia un hombre como yo?

¿Cambia un hombre como tú?

Nada sabes tú de mí No! 23623.
solo por robar un pan. ¡Tu deuda es con la ley!
¡Nada sabes de vivir! ¡Debes cumplir!
antes me verás morir Ven aquí, 23623.

Fuente: Libreto de Los Miserables. Madrid. Cuadro de elaboración propia.

 

Como vemos, Valjean se convierte para este momento en un agente resocializado que promete a Fantine, mientras está muriendo por hipotermia, encontrar a la hija de ella, Cosette, a fin de ponerla bajo la tutela de aquel. Inmediatamente aparece en escena Javert, quien dando oposición a Valjean, intenta apresarlo. Valjean le pide tres días para cumplir la promesa que hizo a Fantine. Javert simplemente no le cree. ¿Cómo un ex convicto como Jean Valjean puede brindar auxilio a una mujer que ha conocido hace poco para luego entregarse a la justicia? Para Javert, él es 23623, un número más en la lista de criminales que alguna vez estuvieron a su cuidado y que aún mantienen una deuda con la ley penal (dirá Javert: “¡Yo soy la ley; no se burla de la ley!”).

Aquí entra a tallar nuevamente la figura de estado de necesidad exculpante. Por razón de la promesa realizada a Fantine y de la última voluntad de esta, Valjean se ve vinculado estrechamente con la hija de ella -Cosette-, por lo que decide evadir nuevamente el cumplimiento de su libertad condicional. Así tanto Javert como cualquier estudiante de Derecho, entra en un dilema ético-jurídico: ¿Debemos permitir esta nueva evasión? Debemos precisar que Valjean ya no se encuentra en las mismas circunstancias en la que se encontraba en su primera evasión. Ahora hay un peligro que atenta contra la vida, salud y libertad de Cosette – con quien tiene un estrecho vínculo en virtud de la promesa que hizo a Fantine en su lecho de muerte -. Ese peligro surge de i) encontrarse en una situación de orfandad, ii) estar enferma de salud sin posibilidad de que su madre pueda pagar su manutención, y iii) ser obligada a realizar trabajos forzosos como ocurría con los niños huérfanos de su época (Bernier 2021). No obstante, tal peligro no ha sido causado por Valjean ni por alguna relación jurídica que él haya establecido con sujeto alguno. Por tanto se cumple la primera condición para invocar un estado de necesidad exculpante para su nueva evasión.

En segundo lugar, debemos analizar si es posible evitar el peligro precitado contra Fantine de otro modo, es decir, sin que Valjean reitere su comportamiento evasor. Para atender a ello, debemos ver en la obra si hay algún otro personaje obligado a tutelar de Cosette por haber aceptado tal potestad de forma voluntaria o con, al menos, un sentido de deber jurídico por el cargo que ocupa. Vemos que no hay otro a excepción de Javert pues él mismo funge de representante del “orden”, la “legalidad” y la “probidad” debido a su cargo de policía que ocupa. Empero, a partir de las características del personaje y de su interrelación con sujetos en estado de vulnerabilidad durante casi toda la trama de la obra, es evidente que no estaría dispuesto a encargarse de la tutela de Cosette. En suma, necesariamente es Valjean quien debe acudir en ayuda Cosette cumpliendo así la segunda condición de un estado de necesidad exculpante.

Analicemos ahora la tercera condición. Considerando que “si la amenaza o peligro actual tiene relación con la pérdida de la vida o importante menoscabo de la libertad o de la salud, no hace falta recurrir a la proporcionalidad” (Ugaz 2009:112), no cabe mayor análisis para la determinación de un estado de necesidad exculpante. Por tanto, podemos concluir que Valjean efectivamente se encuentra en un estado de necesidad exculpante.

Jean Valjean: “HUBO UNA VEZ, UN HOMBRE, JEAN VALJEAN. CUMPLIÓ PRISIÓN, FUE POR ROBAR UN PAN. PAGÓ CON CRECES TAL ERROR, LAVÓ SU CRIMEN CON SUDOR.”

Hemos analizado brevemente algunas causas que justifican el estado de necesidad exculpante en torno a la actuación del personaje principal durante tres momentos de la obra: el momento en que sustrae una hogaza de pan, el momento en que decide evadir su libertad condicional y el momento en que reitera dicha evasión. Solo en este último momento, hemos concluido que efectivamente el personaje se encontraba en un estado de necesidad exculpable. Y, si bien Valjean ha sido sujeto de análisis en esta oportunidad, encontramos otros personajes que también son susceptibles de una aproximación jurídico-penal basada en el estado de necesidad exculpante. Queda como tarea realizar ese análisis a fin de perfeccionar nuestra capacidad crítica y así incorporar nuestros hallazgos al momento de trabajar con población privada de libertad en circunstancias similares a las descritas.


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