“MAKING A MURDERER”: Cuando el sistema no busca la verdad sino solo el encarcelamiento

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“MAKING A MURDERER”: Cuando el sistema no busca la verdad sino solo el encarcelamiento

Por: Karen Romero

¿Se imagina tener que pasar 18 años en prisión por un delito que no cometió? Y, que posteriormente el Estado se percate que incurrió en un aberrante error judicial, a pesar de haber tenido una coartada sólida que de haber sido tomada en cuenta hubiera evitado la transgresión a su libertad. Sumado a esto, luego de recuperar su libertad, en unos meses lo vuelven a acusar de un delito mucho más grave, en un juicio muy cuestionado en el que terminan condenándolo a cadena perpetua, al parecer, sin que exista manera de comprobar su inocencia.

Todo ello narra la serie – documental de Netflix “Making a murderer”, que se basa en la historia de Steven Avery, un hombre que fue condenado en 1985 cuando tenía 23 años, acusado de violación e intento de homicidio contra Penny Ann Beernsten. A pesar de contar con una defensa sólida, la ineptitud y falta de ética de los efectivos policiales que formaron parte de la investigación conllevó que lo condenaran a pasar 18 años en prisión. Sin embargo, gracias al avance de la tecnología, en el 2003 su ADN fue cotejado con el que se encontró en la víctima y el resultado fue negativo.

De hecho, la liberación de Avery no solo puso luz en los procedimientos judiciales del condado de Wisconsin, particularmente de la ciudad de Manitowoc en donde se le juzgó, sino que, se enfocó en los personajes que participaron en su aprensión y en culparlo del crimen cometido contra Penny Ann Beernsten. 

Sin embargo, en el 2005, dos años después de obtener su libertad es acusado junto a su sobrino Brendan Dassey, de asesinar a la fotógrafa Teresa Halbach. Al parecer, poco antes de desaparecer, la mujer se había reunido con Avery. Tras una contundente confesión de su sobrino Brendan, Avery fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional en un juicio controversial, pues las pruebas presentadas por la fiscalía generaban dudas sobre su culpabilidad, pese a que cabía optar por la duda razonable.

En efecto, este documental conlleva al espectador a cuestionar si el sistema de justicia puede apartarse de la búsqueda de la verdad e incriminar a falsos responsables.

En el primer caso, que se le incrimina al acusado en 1985, se puede percibir que existe una transgresión al principio de culpabilidad. Este principio, como señala el autor Berdugo, tiene como objetivo fijar las condiciones mínimas que legitiman al Estado para castigar penalmente al autor, contribuyendo a la consecución de un derecho penal más garantista y humano. [1]

Por su parte, Villavicencio, sostiene que este principio solo puede fundamentarse si se comprueba que el hecho puede serle reprochado al acusado [2]. En relación a ello, respecto al primer caso, se le acusa a Steve de violación y tentativa de homicidio, a pesar de la falta de pruebas contundentes que pudieran vincularlo con el crimen, pese a ello termina siendo condenado.

En este contexto, resaltando la defensa sólida del acusado, en el momento del ataque a la mujer, Avery se encontraba en otra zona con testigos de por medio que corroboraron lo manifestado, aun así, los operadores de justicia le restaron importancia a dichas pruebas. Sumado a ello, se comprueba una transgresión al principio de presunción de inocencia, en el que se requiere que la parte que sostiene la acusación pruebe los hechos delictivos que se le imputan al acusado. Por tanto, en sentido contrario, frente a la inexistencia de pruebas el acusado deberá ser absuelto. [3] El último fundamento radica en que es mejor la absolución del culpable que la condena del inocente. Por dichas razones, se cuestiona cómo es posible que Avery haya sido condenado por un crimen en el que no existían pruebas contundentes que determinaran su culpabilidad. Al mismo tiempo, se recrimina la actuación de los alguaciles que llevaron la investigación del caso, pues parte del documental narra la ineptitud y negligencia de los efectivos policiales por incriminar a Avery prejuiciosamente.

En el segundo caso, acusado de asesinar a la periodista Teresa Halbach, junto a su sobrino Dassey, se detalla que también existen inconsistencias y que sus abogados firmemente lo debaten en cada juicio que se presenta a lo largo de la serie. Se critica que los mismos alguaciles que lo incriminaron en 1985, tomen nuevamente este caso para formar parte de las investigaciones.  A lo largo de los episodios, se refleja que no solo existen contradicciones por parte de los efectivos policiales, sino que parece ser que su único objetivo fue ir nuevamente contra Avery, quien los había enjuiciado civilmente en el 2003 por la negligencia que cometieron en sus investigaciones, juicio que terminó ganando y recibiendo una indemnización por los 18 años que pasó en prisión siendo inocente.

A mi consideración, el objetivo de esta serie, detalla que tanto Avery como su sobrino son víctimas de un sistema que consigue confesiones bajo presión, desestima coartadas factibles y utiliza medios expiatorios para resolver crímenes imposibles. Muestra de ello se ejemplifica cuando se pone en tela de juicio la confesión de Brendan (sobrino de Avery). Esta fue realizada bajo presión policial a un muchacho que arrastraba varios problemas emocionales y una clara discapacidad mental.

Además, que todo lo detallado por Brendan terminó desestimándose al no coincidir con los hechos. Ante ello y demás pruebas que generaban duda se cuestiona que no se haya optado por la duda razonable, que usualmente es usada en casos que dejan abiertamente la posibilidad de que el acusado no haya cometido el crimen: “Si muchas pruebas llevan a poder presumir que una persona es culpable pero existen algunas dudas razonables sobre esa culpabilidad, tendrá que declararse inocente al acusado”, manifestó uno de los abogados de Avery, el jurado vio las pruebas materiales y oyó las dudas planteadas por la defensa de Steven (que eran muchas) y aun así decidió declararlo culpable.

Esta serie nos invita a reflexionar respecto al sistema de justicia estadounidense que en algunas ocasiones no busca la verdad, sino únicamente encarcelar e incriminar falsos responsables. Sin temor a que pueda incurrir en actuaciones negligentes y erróneas que puedan afectar las garantías que todo procesado goza, tales como la presunción de inocencia que solo podrá ser desvirtuada con pruebas consistentes que determinen su culpabilidad. Ejemplo de ello, Steven Avery. 


FUENTES:

Berdugo Ignacio (2015) “Derecho Penal y Constitución”. Universidad de Salamanca 104 -115.

Villavicencio, Felipe (2017) Derecho penal básico. Lima: Fondo Editorial PUCP.

  • El pólemico caso de Steven Avery que se convirtió en la serie de Making a murderer

https://lifestyle.americaeconomia.com/articulos/el-polemico-caso-de-steven-avery-que-se-convirtio-en-la-serie-making-murderer

  • Pasó 18 años en la cárcel siendo inocente. Ahora está preso otra vez y su vida se volvió una serie

http://www.upsocl.com/comunidad/paso-18-anos-en-la-carcel-siendo-inocente-ahora-esta-preso-otra-vez-y-su-vida-se-volvio-una-serie/

  • Making a murderer”: La serie que ha tambaleado el sistema judicial de un país

https://hipertextual.com/2016/01/making-murderer-documental

  • Could what happened to Steve Avery and George Powell happen to you?

https://medium.com/med-daily/could-what-happened-to-steven-avery-and-george-powell-happen-to-you-fcf833c4d800

  • Cuando la realidad golpea: Análisis de “Making a murdered

https://revista24cuadros.com/2016/01/12/cuando-la-realidad-golpea-analisis-de-making-a-murderer/

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