¿Quién vigila a los vigilantes?: La deconstrucción del arquetipo del anti-héroe violento y su relación con el uso excesivo de la fuerza policial en las protestas

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¿Quién vigila a los vigilantes?: La deconstrucción del arquetipo del anti-héroe violento y su relación con el uso excesivo de la fuerza policial en las protestas

Por Óscar Cárdenas

Posterior a la Guerra Fría, y propio de una sociedad llena de protestas y conflicto; surge el arquetipo del anti-héroe, personaje que representa la humanización caótica del héroe virtuoso. Lo cual, permitió una mayor identificación con el público adulto afectado por los estragos del contexto social. En la actualidad, este arquetipo ha sido utilizado como estandarte para justificar el uso excesivo de la fuerza policial.

Para el presente artículo, es pertinente además comprender y relacionar las posibles motivaciones de los efectivos policiales con la filosofía del mal planteada por Lars Svendsen. En su texto, Svendesen plantea 4 tipos de males en el mundo, de los cuales para este artículo se presentarán 2.

Por un lado, se tiene la maldad instrumental que implica la realización de actos socialmente reprochables como herramienta para un fin egoísta o inclusive con fines altruistas; esto puede representarse en los efectivos policiales, ocasionando que algunos de ellos utilizan la fuerza excesiva durante las protestas, a pesar, de no estar a favor del abuso, como herramienta de supervivencia. Es decir, no únicamente tomando en consideración la obediencia debida o la sistematización jerárquica policial que representa en sí misma una presión al efectivo policial; sino la presión ejercida por la amenaza de superiores al mando de imputarles los delitos tipificados en el artículo 106 inciso 1 sobre Deserción Agravada o el artículo 110 sobre Cobardía del Código Penal Militar Policial. Con ello, el efectivo policial, a pesar de estar en contra del uso excesivo de la fuerza, lo realizara por el fin egoísta de la propia supervivencia: su trabajo que representa ingresos familiares, su status y proyecto de vida; siendo un claro ejemplo de la maldad instrumental.

Por otro lado, tenemos la maldad idealista, la cual representa la ideología del autor respecto a sus actos reprochables, quien considera que está en lo correcto y que es la manera ideal de realizarlos acorde a sus convicciones. Estos enmarcados en el contexto policial, al momento de hacer uso excesivo de la fuerza con la convicción de haber tomado el método ideal para cumplir sus funciones, ejemplo claro de ello es el racismo sistematizado en parte de la policía de los Estados Unidos, que utilizan la fuerza de manera excesiva contra personas afroamericanas bajo la convicción personal de haber elegido manera correcta de hacerlo, deshumanizando al otro ser humano. Al ser una convicción idealista, suele dar píe a movimientos sociales, como lo fue en la policía norteamericana en el denominado “Blue Live Matters” en respuesta al movimiento “Black Live Matters”.

Ambas representaciones de la maldad pueden verse claramente alegorizadas en dos anti-héroes icónicos: The Punisher y The Comedian.

En primer lugar, Frank Castle o The Punisher es un ex marine norteamericano veterano de guerra, cuya familia es asesinada por la mafia local al presenciar un asesinato de la mafia. Con esa motivación The Punisher busca venganza del crimen organizado utilizando métodos violentos, siendo denominado la armada de un solo hombre. The Punisher, representa un personaje que, al no encontrar posible justicia para su familia, utiliza el único método que conoce para concluir su cruzada, desde un ámbito de venganza y coerción. De esta manera, podemos comprender a Frank Castle como la representación de la maldad instrumental, siendo sus actos malvados, el método para su finalidad de buscar venganza. Una representación del anti-héroe roto llevado ahí por un sistema corrupto y fallido, lo cual lo lleva a utilizar un método violento para sus fines.

En segundo lugar, se encuentra la maldad idealista. Representada por Edward Blake o The Comedian del comic Watchmen. Este comic se ambienta en la tensión de la Guerra Fría mostrando también la participación norteamericana en la guerra de Vietnam. El comic postula el dilema sobre la necesidad del control del uso de la fuerza, existiendo en su universo dos grupos de vigilantes: Los Minuteman y Los Crimebuster. El escenario que plantea el comic, es el del grupo de vigilantes como las fuerzas de la ley y el orden; sin embargo, al no estar regulados representaban también una fuerza punitiva que conllevaba abusos de poder y violación de derechos humanos. Es por ello que es el segundo grupo, los Crimebuster, los que son censurados por ley debido a las protestas civiles. Es durante estas protestas, a las cuales los vigilantes asisten para controlar el tumulto social, que se revela el carácter de Blake, cuyo ideal es la violencia como único método y respuesta ante una sociedad corrupta y conflictiva: Blake creía que el mundo estaba perdido y era un mal chiste que solamente el entendía por medio de su desapego y la violencia como la solución perfecta. Este ideal se ve representado cuando al llegar a las protestas, amenaza rápidamente con el uso de gas antimotines y una ametralladora de balas de caucho, pero al recibir negativas procede a disparar y utilizar las granadas de manera excesiva. Posteriormente, tiene un diálogo con Búho Nocturno, otro vigilante, que le cuestiona sobre qué pasó con el sueño americano refiriéndose al patriotismo y optimismo norteamericano proveniente del final de la II Guerra Mundial; respondiendo Blake en tono burlón: “Se hizo realidad, lo estás viendo. Esto es la libertad. Ahora vamos, realmente hagamos pasar a estos tontos por unos cambios”, inmediatamente después de disparar a quemarropa a un protestante que pintaba en las paredes: “¿Quién vigila a los vigilantes?”.

Esta escénica icónica nos presenta los peligros de la maldad idealista y de la necesidad del control sobre el uso de la fuerza excesiva. Como se presentó anteriormente, esta es la maldad en la que calzan muchos miembros de “Blue Live Matters” quienes fervientemente creen que la violencia contra las personas afroamericanas es el único método de solución en respuesta a su ideología racial, relacionando a las personas afroamericanas con el peligro de crimen. Es importante sobre ello resaltar, que este movimiento y muchos movimientos militares que justifican el uso excesivo de la fuerza desde una postura de la maldad idealista, utilizan el símbolo de The Punisher, bajo la premisa: “Él puede hacer lo que nosotros quisiéramos poder hacer”.

Respecto a ello, Nate Powell en el comic About Force, expone el cómo la policía norteamericana se ha apropiado del logo de The Punisher, así como de sus métodos que conllevaron a la adopción de armamento militar. Respecto a ello se presenta la antonimia, debido a que The Punisher representa un fallo del sistema judicial, teniendo que utilizarse métodos violentos para la búsqueda de justicia, que llevaría a ser la venganza. Llevando así a las fuerzas policiales que adoptan este símbolo a relacionarse con un ícono antisistema. Fue posterior al asesinato de George Floyd, que varios grupos policiales en Detroid alzaron nuevamente la bandera con este símbolo, mientras que por otro lado Marvel, dueña de los derechos de autor del personaje, resalta su contrariedad del uso de este símbolo para la justificación de la violencia policial racista, bajo la premisa: “We stand against racism”. Entonces tenemos violencia sistemática por las fuerzas del orden que llevan el poder y lo ejercen de manera desproporcional, sobre todo en las protestas. Ello debido a que estas situaciones representan la búsqueda de igualdad y de justicia social, por medio de grandes movimientos sociales pacíficos, contrariando mayormente la ideología de aquellos que están en el poder.

Otro de los factores a tomar en cuenta para la adopción del símbolo del antihéroe violento, es la romantización del mismo; en contraposición del héroe virtuoso. En una etapa posguerra fría con gran cantidad de cambios sociales, la conexión del espectador con el personaje se hizo más sencilla en aquellos con tendencias conflictivas debido a su humanización. Es decir, es mucho más fácil conectar con un antihéroe o villano que es capaz de destruir el mundo para proteger lo que ama o lo que cree, que con el héroe virtuoso que representa el auto sacrificio desde el altruismo.
Sin embargo, los mismos arquetipos van cambiando con el paso del tiempo y de las revoluciones sociales, lo que conlleva el cambio en los valores e ideas que creemos son merecedoras de protección. Quisiera despedirme, en este artículo, con la reflexión brindada en uno de los últimos comics de The Punisher, en el cual Frank Castle es abordado por dos policías que alegan ser sus seguidores, y especulan que ambos son lo mismo porque luchan contra el crimen, haciendo lo que se debe hacer. Siendo que Frank Castle reniega del comentario de los efectivos y les responde:

“Lo diré solo una vez. No somos lo mismo, ustedes tomaron un juramento de seguir la ley, y proteger a las personas. Yo deje eso de lado hace mucho tiempo. Ustedes no hacen lo que yo hago, nadie lo hace. ¿Quieren un modelo que seguir? Su nombre es Capitán América”.

 


 

Bibliografía

Sarah Cascone (2020) Police in the US Have Embraced the Punisher Skull as an Unofficial Logo. Now the Character’s Creator Is Asking Artists of Color to Reclaim It.
https://news.artnet.com/art-world/punisher-black-lives-matter-1883013

Código Penal Militar Policial (2010)

https://www.peru.gob.pe/docs/PLANES/13815/PLAN_13815_2014_D.LEG._N%C2%BA_1094_(Codigo_Penal_Militar_Policial-126_pags.pdf

Svendsen, Lars (2010). A Philosophy of Evil. Dalkey Archive Press.

GIBBONS, Dave y MORE, Alan (1986) Watchmen.

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